la respuesta fue más que obvia, el las calles no hay televisón, y mientras piensas en el tráfico porqué no distraer esos pensamientos a la lectura de un poema que sin querer te encuentras en las calles.
La ciudad por si misma es un fabricante a gran escala de poemas, cuantas veces no han nacido imágenes que sueles incorporar a tus textos.

Ojalá que México algún día lleve a cabo este proyecto, para mi sería bastante agradable, ver la poesía en la ciudad sin tener que recurrir a una metáfora porteña.

Por cierto, qué rico huele Buenos Aires.
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